Por Agustina Elizalde.
Los humedales a lo largo del mundo fueron arrasados por quemas y negocios, aunque tal vez no adquiramos la verdadera importancia que eso implica, seguramente habremos escuchado la palabra “humedales” más seguido estos últimos meses. Ahora bien, si nos ponemos más teóricos, los humedales actúan como filtros para limpiar el agua de contaminantes y funcionan como esponjas que evitan que otras áreas se inunden, además de contribuir a la preservación de nuestros ecosistemas.
No es casualidad que en el año en donde más humedales fueron arrasados también sea el año con más inundaciones activas en las distintas provincias, la realidad y las distintas estadísticas estiman que estas tasas de inundaciones y quemas aumentaron progresivamente. ¿Qué tiene que ver esto con el título de la nota? Es simple, la única manera de revertir lo que está pasando es que se apruebe y se cumpla una Ley Nacional de Humedales.
No es fácil, es un proyecto el congreso cajonea desde hace 8 años y que hasta ahora no tiene resolución. Existen 15 proyectos que nada tienen que ver uno con otros, es una jugada de los distintos sectores políticos para lograr difuminar los verdaderos puntos importantes que necesita una Ley de Humedales, así que es necesario no comprar ese “ambientalismo progre” que de la nada, llevan como bandera los sectores más reaccionarios a estos temas.
Todos los sectores políticos tienen intereses económicos en juego detrás de los Humedales, no son quemas sin razón o por puro azar; estos territorios terminan siendo espacio para explotar el negocio agroindustrial e inmobiliario. Por eso, el lobby que se crea entre los pasillos del congreso a la hora de votar es más complejo de lo que parece, hay sectores muy poderosos que se hacen notar, pero bajo la protección del anonimato.
Se necesita una Ley Nacional, no provincial; la idea de que organismos provinciales regulan la situación en cada provincia facilita la posibilidad de alterar números, de no respetar ítems claves para la causa y desordenar las formas de control, ya que no todas las provincias utilizarían los mismos parámetros. Veamos puntos para lograr distinguir cual de los 15 proyectos sería más funcional a la preservación de nuestros humedales:
-Para empezar la debida restauración de los daños ya hechos se necesita un presupuesto mínimo, puesto que el que el Estado destina a leyes socioambientales sigue siendo baja.
-La idea de crear un inventario y reordenamiento es fundamental ya que no existen datos 100% certeros más de los que aportan las organizaciones y organismos pequeños. No es posible empezar un plan de restauración sin antes saber con exactitud los números.
-Muchos proyectos proponen multas bajas a comparación de lo que ganan estos sectores aprovechándose de los humedales, de hecho, suelen ser tan bajas que hasta forman parte de un valor agregado al costo de producción.
-De la mano con el ítem anterior, es necesario empezar a hablar de penalidades-ambientales porque de otra forma seguiremos defendiendo estas causas de manera indirecta y por lo que nos presenta el panorama, no efectivas.
Con esto se busca proteger nuestros servicios sistémicos y naturales, que valga la redundancia son fundamentales para vivir y producir. Desde el socio ambientalismo no se busca la prohibición o paralización de las distintas formas de producción, sólo regularlas con un plan de acción menos nocivo y planificado.

