¿Hasta qué punto podemos exigir presencialidad al estado?

Muchos debaten del alcance que debe tener esto, si es que al hacerlo se adentrará en nuevos gastos y agrandará el estado, que si con los servicios que ya brinda es suficiente, que se mal acostumbra a la ciudadanía que termina por no ser autosuficiente, entre muchas otras cuestiones. 

Pero, por ejemplo, ¿qué se hace cuando los avances tecnológicos exceden el conocimiento y dominio de un abuelo que no sabe hacer trámites por internet? Es el estado el que debe acercar y facilitar formas en que ellxs puedan hacer de esta tarea que parece tan complicada algo más llevadero, porque sino la gestión de datos no sirve y discrimina a los que en principio se pensó ayudar. Las jornadas en donde las entidades gubernamentales se acerquen a los barrios son importantes, porque ayudan a descentralizar y no generar filas y tumultos en los edificios. Lo que actualmente haría más difícil la lucha contra el covid, además de atacar de lleno a ese grupo de riesgo. 

También está bueno no hacer incurrir en gastos a los que menos posibilidades de transporte tienen y puedan guardar ese peso, que vaya a saber uno si sobra o no. 

Entre otras cuestiones, también están las posibilidades de que el estado provea el ingreso igualitario a las herramientas de internet en tiempos pandémicos, ya que es clave para un sistema educativo que se ve limitado por la ausencia en las aulas. Que suceda esto es permitir que aquellos que no tienen facilidades financieras, vean equiparadas sus posibilidades con respecto a otras franjas sociales. Esto es garantizar el acceso al conocimiento y a la libre información sin los altos costos que una prestadora de servicios privada puede dar. Pero detrás de ello está el saber cómo utilizar estas herramientas. Acción por las que el estado nuevamente deberá responder desde las áreas educativas, reestructurando los planes informáticos de aprendizaje. Para que los chicos sepan realmente sobre tecnología y no como ya ha pasado, que crean salas de juegos en el aula; lo que da por perdido todo el potencial que se podría lograr si sólo supieran usar los equipos como corresponde. De nada sirve gestionar medios de aprendizaje si se utilizan mal. 

Por eso creo que toda facilidad que el estado brinde debe ser estudiado antes de su aplicación para dar buenos propósitos. O finalmente todo termina como mera cuestión propagandística. 

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