¿Qué escribir sobre Spinetta que no se haya escrito ya? Libros, Podcast, Documentales enteros dedicados a una de las personas más influyentes del rock argentino y la música en general. En el décimo aniversario de su muerte hacemos un pequeño repaso por su gran carrera.
Músico fundamental, original y forjador de un estilo único, Luis Alberto Spinetta tuvo una obra prolífica. Entre los años 60 y 70 formó parte de tres de las bandas que marcaron profundamente a la sociedad del momento.
Almendra es considera la banda fundacional del género rock en nuestro país. Mientras que Pescado Rabioso e Invisible son bandas que introducen el hard rock, blues, y rock progresivo en la escena musical argentina.
El Flaco tuvo una gran trayectoria como músico en banda, como solista y compositor. En total editó 376 canciones propias durante toda su vida.
Formó, además de las populares Almendra y Pescado Rabioso, bandas como Spinetta y los Socios del Desierto junto con Marcelo Torres en el bajo y Daniel Wirtz en batería, y editó discos como A 18′ del sol junto a varios músicos. Toco con Fito Páez, Charly García, Ricardo Mollo, Juanse y Gustavo Cerati y otros grandes de la escena del rock.
La revista Rolling Stone en 2002 galardonó Muchacha Ojos de Papel, canción escrita por él para Almendra y que fue un hit en los años 70, como la segunda mejor canción de todos los tiempos del rock argentino y la vigésimo octava del rock de Hispanoamérica.
Se lo vió tocar por última vez en Chile en diciembre del 2010 y en el festival Cosquín Rock en 2011. Ya entonces, el flaco sabía que padecía de una enfermedad mortal.
En diciembre de 2011 hizo pública una carta en la que blanqueaba su estado de salud. En pocas líneas contó que estaba al cuidado de su «familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país».
Falleció el 8 de febrero de 2012. Según fuentes del círculo íntimo de la familia, Spinetta murió en su casa, rodeado de sus cuatro hijos, quienes días después, publicaron en la red social Twitter: “Este es el lugar, los que quieran traerle una flor y despedirse de nuestro papá, lo pueden hacer al lado del Paseo de la Memoria, acá en la Costanera… paz”.
La muerte física del flaco, no significó la muerte de su música y eso está claro: su arte está presente. Su música sigue sonando, su estética y su modo de operar más allá de los límites de lo ya aprobado, es inmortal. Las ontologías, los homenajes a él, lo que cuentan músicos y allegados al ámbito, lo hacen estar vivo.
Luis nos llenó de canciones sostenidas en una estética frentera, como decía él, que iba al frente en todas. Lo llevamos en el corazón porque sus canciones nos conmueven más allá del género porque no son frías composiciones sino pedazos de vida, de él y nuestra.
Como dicen por ahí, Spinetta es ausencia y es presencia. Se lo extraña y aunque hace diez años seguimos viviendo sin su amor, se lo siente porque su música aparece a cada rato.