Aunque nos parezca que el maquillaje, los champúes y los perfumes son algo característico de esta sociedad regida por la moda, lo cierto es que la cosmética tiene ya unos cinco mil años de antigüedad. Ya que la necesidad de parecer más atractivo es algo inherente al ser humano, algo que lo ha acompañado casi desde el principio de los tiempos.
Los primeros cosméticos eran bastante rudimentarios: el ser humano primitivo se embadurnaba con ceniza y sangre, con el fin de adornar su cuerpo. Pero si nos remitimos a los orígenes de la cosmética tal y como hoy la conocemos, hay que transportarse en el tiempo hasta el Antiguo Egipto.
Los egipcios, que eran unos adelantados a su época, ya empleaban cremas faciales, sombras de ojos, e incluso máscara de pestañas. Así, para obtener los colores de los artículos que empleaban recurrían a mezclas de polvos de diversos minerales como podrían ser el óxido de hierro (del que obtenían el color rojo) o la malaquita (empleado para conseguir el color verde).
Estos datos se fundamentan gracias a las narraciones de Herodotus, pero también tras la observación del equipo mortuorio de las momias. Tanto hombres como mujeres egipcios empleaban productos a base de pigmentos rojos sobre mejillas y labios y ya por entonces, perfilaban sus cejas e incluso coloreaban sus cabellos. También echaban mano de aceites perfumados con el fin de mantener una piel radiante y suave.
Cleopatra se daba baños de leche de burra para mantener una piel tersa y sedosa. Hay evidencias históricas de equipos funerarios con artículos que se empleaban con fines cosméticos, como pueden ser el aceite de oliva o el aceite de almendras.
En cuanto al jabón, los antiguos egipcios lo empleaban en baños rituales en los cuales al agua se le añadían cenizas vegetales.
Por aquellos tiempos el afeitado y la depilación estaban a la orden del día: numerosos papiros desvelan recetas con trucos post depilatorios. Con respecto a los desodorantes, se empleaban bolas de incienso que se frotaban por el cuerpo para neutralizar los malos olores producidos por la sudoración.
Si hablamos de maquillaje, es conveniente aclarar que estos se empleaban no sólo por razones estéticas sino que también por razones rituales y como amuletos de protección. Así, en los equipos funerarios fueron hallados sombras de ojos e incluso perfiladores de párpados.
Los precedentes de teñirse el cabello hay que buscarlos en el uso de la henna, con la que se conseguía colorear el pelo de un tono rojo brillante. Hace cinco mil años, nuestros antepasados egipcios habían desarrollado tratamientos contra la caspa.