¿Qué es la moda sustentable?

Por Luna Kachuk

redundante decir: ¿está de moda la moda sustentable? Pero si, este término (que se viene escuchando en las últimas décadas pero tuvo más impacto a partir de los últimos años) viene aparejado a la conciencia social de los cambios climáticos, y las problemáticas medio ambientales. Un dato no menor: la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo.

De acuerdo con la UNCTAD (Conferencia de la ONU sobre comercio y desarrollo) el rubro de la moda utiliza cada año 93.000 millones de metros cúbicos de agua, un volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas, y que también cada año se tiran al mar medio millón de toneladas de microfibra, lo que equivale a 3 millones de barriles de petróleo.

Además, la industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos, con las consecuencias que ello tiene en el cambio climático y el calentamiento global.

Partiendo de este interrogante comencé a analizar, a leer y a estudiar para entender, en primera instancia. ¿Qué es la moda sustentable?, y luego ver si realmente se puede decir que es una realidad en nuestro país. Así que comencemos con la definición:

¿Qué es la moda sustentable?

Slow fashion, moda ecológica, moda sustentable, moda sostenible, moda saludable, moda lenta o moda ética, según Wikipedia: es una parte de la creciente filosofía del diseño y tendencia de la sostenibilidad, cuyo objetivo es crear un sistema que pueda ser apoyado indefinidamente en términos de ambientalismo y responsabilidad social. Es decir, tiene por objetivo crear un producto elaborado considerando el impacto ambiental y social que puede tener en todo su ciclo de vida.

Ahora veamos esta definición de “Slow fashion” o moda lenta, que es otro concepto que se acuña a la definición anterior. Pero para hablar de ello, debemos primero entender cuál es su contraposición: “el fast fashion” o moda rápida. La moda rápida tiene que ver con el modelo de producción de descarte, más prendas fabricadas, con menor calidad, y a un coste menor. Y el mercado de la moda está actualmente caracterizado por el descarte (Francisco, 2015)

Citando a Vicky Zaccari, ella dice que: La cultura del descarte (Francisco, 2015) ha alcanzado también al mercado de la moda. Durante siglos, la clase alta disponía de prendas con más holgura, mientras que la clase trabajadora sólo disponía de lo mínimo e indispensable (Hoskins, 2014). En la actualidad, esto continúa en vigor con el afán de las empresas multimarca que pretenden competir entre sí, el descubrimiento de los supermercados de la rentabilidad de la vestimenta, el crecimiento de ventas en internet, las licencias de grandes marcas, etc.

Y según el informe de la ONU, este modelo dominante en el sector es el de la “moda rápida”, que ofrece a los consumidores cambios constantes de colecciones a bajos precios y alienta a comprar y desechar ropa frecuentemente. Como consecuencia, la producción de prendas de vestir se duplicó en el periodo de 2000 a 2014; y muchos expertos, incluidos los especialistas de la ONU, consideran que esta tendencia es responsable de una amplia gama de efectos negativos en el ámbito social, económico y ambiental. Y subrayan la importancia de garantizar que la ropa se fabrique de la manera más sostenible y ética posible.

En Argentina comienzan a levantarse las banderas en pos de la sostenibilidad, marcas nacionales autoproclamandose sustentables, ecológicas, y amigables con el medio ambiente. Pero, ¿realmente son marcas sostenibles? ¿Qué necesita una marca para ser sostenible?

Lo primero que se me viene a la mente son las ODS, Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030), son una iniciativa impulsada por Naciones Unidas, son 17; y tiene por fin fomentar el desarrollo de estos en las industrias. Algunos de ellos son: fin de la pobreza, igualdad de género, reducción de las desigualdades, salud y bienestar. Viendo estos objetivos, nos lleva a la reflexión, la sostenibilidad es mucho más profunda de lo que pensamos, no solo tiene que ver con el cuidado de los recursos naturales, o con desarrollar nuevas estrategias de producción. Estamos hablando de condiciones ideales y necesarias para el bienestar de las personas que son parte de una comunidad.

El año pasado tuve la oportunidad de hacerle una entrevista a Vicky Zaccari, Diseñadora textil y escritora, formada en sostenibilidad, y le pregunté si en Argentina exista la moda sustentable, a lo cual me respondió: “la moda sostenible es una ilusión, aún no es posible, no es un hecho y en concreto, no existen marcas que sean sostenibles. Para que una marca sea sostenible hay que trabajar en colectivo, armar una red, no solo tener la intención. Que realmente el sector privado deje los intereses personales y que se mejore el contexto actual, para les trabajadores, a futuro o en mediano plazo. Se podría empezar a hablar de sostenibilidad más o menos cuando haya un consenso colectivo, y se tejan redes”.

Y considero que la respuesta hoy está ahí, que las acciones individuales de cada persona, pequeño emprendedor, marcas independientes no son suficientes. Necesitamos hacer alianzas, unir redes, generar un impacto real y tangible, que vaya más allá de un lindo slogan que diga: “somos una marca sostenible”.

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