¿Eso fue este año o el año pasado? Probablemente a vos también el 2020 te parezca tan lejano como cercano. La imposibilidad de ubicar temporalmente algunos hechos es algo que nos pasa a todes.
El momento que estamos viviendo actualmente, como consecuencia de la pandemia por la covid-19, ha aumentado el estrés social. Una situación excepcional que genera incertidumbres sobre el futuro, la salud, la situación económica, entre otros.
Especialistas afirman que el impacto que produjo la pandemia en la vida cotidiana generó, entre otras consecuencias, una alteración de la percepción de la temporalidad.
La revista científica Time and Society publicó en junio del año pasado un estudio que afirma que la percepción del paso del tiempo cambió drásticamente desde marzo del 2020.
En aquel se evaluó a un grupo de 144 estudiantes uruguayos y se encontró que el 80% de aquellos sintieron un paso del tiempo más rápido o más lento de lo normal.
Aparentemente, un efecto similar viven los astronautas cuando se van al espacio y no saben si es de noche, de día o la cantidad de días que pasan desde que salen de su casa porque no tienen un marcador temporal que los oriente.
Durante la primera parte de la pandemia, el aislamiento social y preventivo nos permitía tener pocos rastros epistémicos o marcadores temporales, por lo que habría poco que recordar, convirtiéndola en una época de tiempo vacío y duradero.
Luego del aislamiento el cambio permanente en el presente y la dificultad para proyectar un futuro, alterarían la capacidad de ubicarse a uno mismo en una línea temporal.
El agotamiento físico y psíquico que protagonizan muchas personas son síntomas ante el constante cambio de protocolos y reorganización de la vida cotidiana.
El nivel de estrés sostenido afecta la memoria y las funciones ejecutivas del cerebro, ya que el cuerpo segrega elevadas cantidades de cortisol. Esto impacta en la percepción temporal, se produce fatiga y cansancio muscular.
Todo el tiempo transcurrido desde el inicio de la una pandemia, quedaría encapsulado en un paréntesis temporal con final incierto.
¡Asique no te sientas mal si no te estás ubicando temporalmente! estamos todos lidiando con el estrés de una pandemia que todavía nos abraza.