Betty la fea y la lucha contra la representación hegemónica en TV 

No sabemos muy bien qué es lo que pasa, a pesar de que la serie se emitió en 1999, desde que Netflix la subió en 2019, la telenovela colombiana forma parte incesante del top 10 de esta plataforma.

La serie protagonizada por la actriz Ana María Orozco se transmitió en 180 países alrededor del mundo, fue doblada a decenas de idiomas y tuvo adaptaciones en más de 20 regiones ¿Cuál es el secreto del éxito? 

Para llegar al quid de la cuestión, es imposible no pensar en el lugar en el que Betty la fea  nace: la televisión y el mundo de la moda. 

En ese ámbito de frivolidad, excesos, lujuria y parámetros muy establecidos en los 90, la idea de una protagonista que no compla con ninguna de las características anteriores era, por lo menos, inusual. 

Betty, la fea como su epíteto lo indica, es una mujer muy inteligente, muy capaz pero con muchos complejos por su apariencia física que consigue un puesto de trabajo en una empresa de ecomoda. 

No puedo postular a nada más porque esos puestos se los dan a las bonitas”, sentencia Betty con una carcajada llena de resignación en el primer capítulo cuando su papá le pregunta sí se postuló al cargo de secretaria.

Lo cierto es que por primera vez en los años 90, la protagonista de la historia no era la chica hegemónicamente linda. Betty no cabe dentro de los estándares de belleza y aún así logra, risas de por medio, insertarse en ese mundo machista y homofóbico. 

 

https://twitter.com/nocontextlafea/status/1226132485848944640?s=20&t=wZkHR2Q4QxoBTX0scOt9KA 

 

He aquí el éxito extendido de la serie: la visibilización de mujeres y el uso del humor. La visibilización de un grupo de mujeres el cuartel de las feas que con sus defectos, saben acompañarse en el hostil mundo de la empresa en la que trabajan. Humor, al retratar a los hombres como Don Armando.  

No hay que irse mucho más allá porque no deja de ser una telenovela de los años 90, la actriz que personifica a Betty es muy hegemónica y de hecho, el “final feliz” –spoiler alert– es cuando ella se convierte en Betty la bella.

Sin embargo, podemos rescatar que la belleza esta vez no es buscada para encantar a un otro, un otro hombre. La moraleja del cuento es que la mujer se libera del ambiente tóxico  del que forma parte y se ve por primera vez. Cansada de la persona que acostumbraba a ser, decide cambiar.

20 años después de su primera emisión, podemos ver en Betty la fea los primeros cuestionamientos a una sociedad machista. Nuestra heroína Betty concentra intensamente esa posibilidad de triunfar, aun siendo fea, y de ser persona incorruptible y de principios, en un mundo que se cae a pedazos. 

 

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