Lo venimos escuchando hace al menos dos años, la pandemia vino a modificar estructuras. La modalidad de trabajo no escapa de esta nueva normalidad.
Desde que nos nos vimos forzados a trabajar desde nuestras casas, las empresas y los gobiernos empezaron a plantearse cada vez con más frecuencia la idea de animar el llamado trabajo flexible.
En Reino Unido, esta propuesta viene sonando fuerte al punto de que el tema se instaló de lleno en la agenda del Gobierno del primer ministro Boris Johnson.
Tal es así que este viernes, el Gobierno británico va a lanzar un encuentra en la que propone que los empleados tengan el derecho a solicitar una modalidad flexible desde el momento en que comienzan a trabajar.
Mientras que a nivel nacional se está discutiendo el tema, un grupo de empresas ya está dispuesto a implementar este proyecto piloto durante seis meses para ver si realmente, la productividad mejora junto con el correspondiente aumento del bienestar de los trabajadores
El programa se lleva en colaboración con académicos de Cambridge y Oxford. La empresa Canon Medical Research Europe, con sede en Edimburgo, será una de las empresas que probará la semana de cuatro días entre sus empleados sin reducir sus salarios.
La idea de la semana laboral de 4 días crece principalmente en Gales y Escocia, donde los partidos y parlamentos ya están diseñando programas pilotos y hablan de presupuestos para que las oficinas prueben el horario reducido.
Sin embargo esta idea no nació en el transcurso de la pandemia, el país impulsor de esta idea fue Islandia que llevó adelante el experimento entre los años 2015 y 2019, arrojando un aumento de la productividad en algunos casos.
Según la investigación del Ayuntamiento de Reykjavik, la reducción en la carga laboral hizo que los trabajadores encuentren un mejor balance entre su vida personal y su trabajo.