Comienza el 2022 y volvemos (otra vez) a pensar en objetivos a cumplir durante todo el año: laborales, educativos, personales.
Otra vez el año se transforma en una lista de items que tenemos que tachar hasta diciembre, momento en el que de ser tachada toda esa lista, decimos “tuve un buen año”
¡Relaja Hermanx! El exitismo impuesto por la sociedad que nos lleva a trazar “Metas” todos los años, es el mismo que nos hace sentir menos cada vez que un objetivo queda sin cumplir.
Con dos años tan imprevisibles como los pasados, debemos tomar la enseñanza de que todo en la vida está en constante cambio y que cuando se trata de unx mismx a veces es mejor transitar día a día los problemas.
Esto no quiere decir que no debamos planear nunca más, por lo contrario, significa que debemos empezar a ser más resilientes al cambio.
Debemos aceptar nuestras culpas y descartar lo que excede de nuestras manos, porque el querer no siempre representa poder.
Porque no importa cuantas cosas hiciste durante un año, importa cuando te hicieron crecer, cuánto aprendiste y a cuantas personas ayudaste.
¡Que este 2022 no sea solo una lista!