¡Comenzó el verano! Es hora de soltar la panza, Hermane.

Dimos inicio a la estación más calurosa del año y durante mucho tiempo se nos dijo que había que llegar a ella en una suerte de carrera: perseguir la zanahoria que nunca se alcanza.

En esta carrera imaginaria y a la vez real, el objetivo es llegar flacas a toda costa. De no hacerlo la sociedad entera se encarga de hacerte saber que vos, este año como todos los demás años, no llegaste, no cumpliste con el objetivo, no alcanzaste la zanahoria.

Los medios de comunicación masivos y las publicidades llevan el mensaje a todos lados: hay que llegar al verano, hay que bajar esos “rollitos demás”.  Se trata de un mandato que no hace diferencias, nadie se salva de esta vara. Incluso las más flacas están todo el tiempo metiendo la panza.  

Y es que en esta sociedad no se te permite siquiera, atravesar los fuertes calores  de manera decente: no importa que la sensación térmica sea de 50 grados a la sombra, si tu cuerpo no cumple con estos estándares,tenés que taparte.

Las nuevas generaciones por suerte venimos a sacudir lo establecido. Los modelos hegemónicos y lo naturalizado, se cuestiona o como dice la señora Bisman sobre las cartas la mesa.

Lo vemos con los movimientos de activismo gordo, el body positive entre otros movimientos que gritan a viva voz las no hegemónicas somos mayoría.

Según Amelie Nothomb en su libro Metafísica de los tubos “decir las cosas en voz alta es diferente: confiere a la palabra pronunciada un valor excepcional”. Lo que está pasando es que empezamos a nombrar y en el acto de nombrar lo diferente, dejamos que eso exista. 

En este contexto nace el movimiento #HermanaSoltalapanza, un hashtag impulsado por Lala Pasquinelli en su cuenta de Instagram @mujeresquenofuerontapa.

Con los objetivos de mostrar la forma en la que la cultura masiva reproduce y construye estereotipos de género y mandatos, el movimiento invita, justamente, a liberarse de los parámetros hegomónicos de belleza que durante años nos pusieron en un lugar íncomodo.

El hashtag ya popularizado, trajo consigo testimonios muy crudos -que pueden verse en el Instagram mencionado- de mujeres que por encajar en un modelo padecen trastornos en la conducta alimentaria en la búsqueda de dietas imposibles, sometiéndose a cirugías y sufriendo un hostigamiento constante y escondiéndose. 

Desde la cuenta de Lala, se afirma que:

“#HermanaSoltálaPanza es salir del discurso de odio y desprecio hacia nosotras mismas que está adentro nuestro, porque está ahí afuera, diciéndonos que las formas de nuestros cuerpos son erradas, fallas del sistema, que no valemos nada, no merecemos nada, no merecemos mostrarnos ni ser vistas, desear ni ser deseadas”.

Soltá la panza hermana, hermano, hermane. Soltémosla de una vez por todas y que en este soltar, no sea la panza lo único que se relaje. Soltemos la culpa. Resignificamos el estar bien. Habitemos este mundo libremente. Que el verano ya no se trate de un objetivo alcanzable, que el disfrute sea merecedor de ser visto.

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