Derechos de Conectividad

Desde que el presidente Fernández oficializó que el estado lanzará un plan básico universal de servicios de telecomunicaciones para todo el territorio nacional, muchos sectores se hicieron eco de esta noticia y salieron, en primera medida a golpear; aduciendo que ellos al depender del estado serían de mala calidad, o presentarían una competencia desleal a los privados y otros un poco más rancios se preguntaban si era necesario que todos puedan acceder a este privilegio. Si, todavía pasa eso.
Podríamos hablar de quienes se oponen a este proyecto por horas, pero la verdad es que en un momento como el que corre actualmente, hay otras cuestiones más importantes. Como el evidente castigo que sufre la educación en todos sus niveles por la ausencia de los alumnos en las aulas, o el sesgo de información de una familia que vive en un pueblo al que la fibra óptica no llega ni de casualidad o las limitaciones laborales de muchos que deben trabajar desde su hogar.
Para ponernos un poco en órbita sobre los alcances de esta nueva política. Mediante el plan básico universal, las empresas de telecomunicaciones se ven obligadas a ofrecer sus servicios a costos que los ingresos familiares puedan soportar. Por ejemplo; telefonía celular desde $150, telefonía fija desde $350, internet de banda ancha para el hogar desde $650 y descuentos de hasta el 30% en sus servicios de televisión paga. Además también de ayudar a la ciudadanía a identificar si las empresas prestadoras de estos servicios han inflado o sobrefacturado los montos que los clientes deben pagar y así intimarlas legalmente.
Muy bien, el internet puede ayudar a continuar sus estudios a alguien y trabajar a otrxs “¿pero, y la televisión para que? eso no ayuda en nada”. Más allá de que pueda ser beneficioso o no la cuestión real se trata de poder acceder como cualquier otro ciudadano común a servicios de entretenimiento, aunque de igual manera, la tv sí sirve para informar y educar. Aun así, y gracias a todas las herramientas que brinda internet, muchas personas tendrán el poder en sus propias manos de aprender cosas que no imaginaron nunca haber tratado en los salones de clases. Yo particularmente se más de la segunda guerra mundial y el imperio romano por History Channel que por alguna materia del colegio. Así que convengamos; divertirse y a la vez aprender también es un derecho. Poder conectarse y descargar aplicaciones de ocio en tu teléfono es un derecho, escuchar música por diferentes plataformas es un derecho, llamar a alguien que no ves hace tiempo es un derecho y hasta expresar tu opinión en foros de internet lo es.
Es entonces una cuestión que va más allá de la posibilidad que brindan estos servicios, es la adquisición de derechos que la propia tecnología como invención humana da a una persona común y corriente. La tecnología sirve para entretener, estudiar, trabajar pero también y no menos importante, para equiparar oportunidades.

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