Esta ultima semana nuevamente sucedió un hecho en el que un ex policía correntino baleo a un joven por una simple disputa vecinal. Ahora el joven posiblemente quedara en silla de ruedas.
Desde que empezó la pandemia salieron a la luz múltiples casos de abusos policiales que incluyen detenciones ilegales, torturas, desapariciones y hasta asesinatos.
La mayoría de los hechos iniciaron como tareas para hacer cumplir el aislamiento y la cuarentena dispuesta por el gobierno. Los abusos empezaron como causas de una situación o delito menor que trascendieron a un problema mayor, que hizo visible el problema de las fuerzas de seguridad; Las rutinas de violencia policial en barrios carenciados hacia personas vulnerables, las prácticas abusivas a encarcelados, las tramas de violencia cotidiana y anónima, y hasta el mal trato profesional, que por la pandemia tienen mayor visibilidad.
Por eso es fundamental que los proyectos de reforma policial reflexionen acerca del lugar que debe tener la institución en la sociedad y sobre cómo gobernar las relaciones cotidianas de los agentes con la ciudadanía.
El hostigamiento, las detenciones no registradas, el ocultamiento de pruebas, y procedimientos irregulares con personal civil es posible gracias a la endeble estructura institucional y deficiente sistema judicial. Como ocurre en muchos otros casos de uso ilegal de la fuerza policial, existen prácticas de encubrimiento, cuyos responsables integran las fuerzas de seguridad. Ya que como auxiliares de la justicia, la policía controla los primeros momentos de la escena del hecho, lo que significa que pueden manipularla para hacerla coincidir con su versión ya que en Argentina no hay organismos externos para controlar el accionar policial ni protocolos claros de actuación ante diferentes situaciones que aseguren el buen manejo de sus prácticas.
La policía interviene desde pleitos familiares hasta situaciones callejeras que no pueden ser abordadas de la misma manera. No hay planes de capacitación para todas las circunstancias a las que están sometidos. Debido a esto se requiere profundizar reformas que trabajen para lograr la identificación de los agentes como sujetos de derecho, cuya función es intervenir en situaciones de conflicto protegiendo los derechos ciudadanos y no vulnerándolos. Así que, en la medida en que los contactos con determinados sectores sigan concentrándose solo en la vigilancia y control, será muy difícil que la relación de los policías con la sociedad civil se establezca en términos de reconocimiento mutuo como ciudadanos.
El control y el respeto por la legalidad por parte de las instituciones policiales nunca puede ser percibida como obstáculos para su efectividad, sino como condiciones de eficacia para una institución cuya misión no es amenazar los derechos de los ciudadanos sino fortalecer la seguridad de todos.
por esta razón debe ser prioridad del estado Argentino tomar medidas en esto para que nunca más se lamenten casos como el de Facundo Astudillo Castro y tantos otros en manos de las fuerzas de seguridad.
´´Recordar es saber´´