No es una manada ni son enfermos

Mientras transcurría el último día del feriado largo en aparente normalidad, seis hombres de entre 20 y 25 años se turnaban para abusar y violar de una chica de 20 años adentro de un auto, a plena luz del día en el barrio palermitano de Buenos Aires.

 

La mujer drogada y violentada, fue salvada porque dos vecinos advirtieron de la situación y pudieron rescatarla, la colaboración vecinal fue esencial ya que pudieron además, identificar a los seis violadores cuando la policía llegó, tres horas después. 

 

Sí, leer esas palabras a todos y todas nos causa conmoción. Aún más a todas, las mujeres, que lloramos, nos enojamos y nos angustiamos porque sabemos que no habitamos un lugar seguro. 

 

Lloramos, nos enojamos y nos angustiamos porque vemos una vez más la impunidad y seguridad con la que se manejan los hombres y sabemos que en cualquier momento  no importa qué estemos haciendo podemos ser una de nosotras.

 

Seis hombres violaron a una chica dentro de un auto a plena luz del día. ¿Qué está pasando, por qué estas noticias son tan recurrentes alrededor del mundo?

 

Para respondernos eso primero tenemos que dejar de calificar el hecho como un acto en manada, un accionar de locos, de enfermos.    

 

No se trata de enfermos, no. No son locos. Son sanos hijos de un mundo que los acobija, les tapa las caras. Son hijos de un mundo en el que se saben tranquilos de pasear por las calles, sin temor de no volver nunca más a sus casas. 

 

No se trata de gente enferma porque hace uso de una impunidad sostenida. Un grupo de hombres responsables de violaciones múltiples, reiteradas y con consciencia no es sinónimo de un impulso, son actos meditados. 

 

La violación no fue en manada porque la manada les da el caracter de salvajes y nos da el lugar a nosotras, las mujeres, de presas. La manada les quita la responsabilidad, la conciencia y la culpabilidad de los actos cometidos. Esta gente salió del auto levantándose los pantalones y trataron escapar, la falta de razonamiento no es algo que los caracterice.

 

Como sociedad tenemos que preguntarnos, qué estamos haciendo para reproducir esta gente. Por qué ante estas situaciones todos nos ponemos a pensar en una posible relación de parentesco con la víctima: “puede ser tu mamá, tu hermana, tu sobrina”  pero nadie habla de una posibilidad de parentesco con los victimarios. 

 

Como hombres, tienen que empezar de una vez por todas a cuestionarse qué pasa. Por qué todas conocemos a una chica que fue abusada pero ningún varón conoce a un amigo abusador; qué hacen ejerciendo su masculinidad y con qué códigos lo hacen. 

 

La complicidad, el silencio y la falta de auto-cuestionamientos son parte del problema. Para erradicar violencias es necesario que primero te preguntes ¿alguna vez le paraste el carro a algún amigo por un comentario y/o actitud machista? ¿Te replanteas tus propios actos? ¿Interviniste en alguna situación en la que una mujer estaba siendo violentada?

Nos quedan hacernos un montón de preguntas si queremos avanzar como sociedad y sobre todo preguntarnos por qué este hecho es continuo, por qué en todo el mundo se siguen saliendo a la luz violaciones en grupo de varones ejercidos sobre una mujer.

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