Mujeres Unidas para la Conservación de los Bosques, es un grupo de sesenta integrantes de El Conejo. Una pequeña localidad en Perote, Veracruz de muy alta vulnerabilidad.
Según el Instituto Nacional de Geografía de México, en El Conejo habitan 1044 personas. Todas estarían vinculadas a las actividades del bosque de oyamel, parte del Cofre de Perote.
Con 551 especies de flora y fauna silvestre y cuatro ciencias hidrógráficas, es uno lo los sitios más importantes que generan agua.
Las Mujeres Unidas para la Conservación de sus Bosques se conformaron en 2007 con la ayuda de una maestra de la Universidad Veracruzana. Su trabajo consta de sacar las ramas secas de los árboles y fabricar coronas y árboles navideños.
El objetivo es sacar las ramas a la altura de dos metros aproximadamente, para evitar que el fuego se acerque y se esparza por el medio del bosque, donde nadie lo ve.
«Al bosque lo tenemos que cuidar y por eso hacemos estas cosas, para que no le quite uno la vida a los árboles. Si tiramos el bosque no va a haber agua para los niños, (…) Con esta poda … cuando hay un incendio no se quema el árbol, porque de abajo está podado y evita que la rama arda”
Al quitar esa parte, se hace una especie de protección natural para que el siguiente árbol no tome el fuego, ni el siguiente, ni el siguiente, evitando así la propagación de los incendios.
La gente compra estos productos para adornar sus casas y darle el olor característico del pino, sin dañar el medio ambiente y la comunidad de El Conejo obtiene un rédito económico.