El organismo europeo calificó la iniciativa de abrir la Copa del Mundo a capital privado como un “cruce de línea” y convocó a una reunión urgente. La FIFA reiteró su defensa y aseguró que mantendrá el control deportivo.
La tensión entre UEFA y FIFA alcanzó un nuevo máximo tras el anuncio de Gianni Infantino sobre la venta de participaciones minoritarias en una nueva empresa comercial vinculada al Mundial. La propuesta, que pretende obtener hasta 4.200 millones de dólares de inversores externos, generó críticas en Europa y una amenaza real de boicot al torneo.
FIFA informó sobre la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una estructura que centralizará derechos comerciales —como transmisiones, patrocinios, venta de entradas y licencias— y permitirá la entrada de capital privado sin ceder el control deportivo. La operación podría tener un valor de 20.000 millones de dólares y generar más de 10.000 millones para el desarrollo del fútbol en los próximos cuatro años.
UEFA reaccionó con rapidez y firmeza. En un comunicado, aseguró que la iniciativa “cruza una línea que las instituciones rectoras del fútbol nunca deberían atravesar” y exigió transparencia acerca de los beneficiarios económicos. “El alma y la gobernanza del fútbol no son activos para comerciar”, enfatizó UEFA, que además convocó a sus países miembros a una reunión urgente para decidir los próximos pasos.
Según fuentes, existe disposición para avanzar con un boicot si Infantino persiste con el plan. La tensión se profundizó porque FIFA no informó a las federaciones europeas sobre la propuesta durante las reuniones previas a la final del Mundial en Nueva York.
La Federación Inglesa de Fútbol (FA) también expresó su malestar, asegurando desconocer el proyecto y manifestando preocupación por la falta de procesos y gobernanza. “Nos preocupa profundamente la naturaleza y los principios que aparentemente están implicados”, declaró una portavoz a Sky Sports.
En el plano político, el primer ministro británico Andy Burnham se sumó a las críticas en redes sociales: “El fútbol no pertenece a los inversores. Pertenece a la gente que llena las gradas y que está en la banda semana a semana, llueva o truene”. UEFA instó a todos los actores —ligas, clubes, jugadores, aficionados y gobiernos— a tomar posición frente a lo que considera una amenaza al espíritu del deporte.
Por su parte, FIFA defendió el proyecto y aclaró que cualquier inversión se realizaría en una filial, sin ceder control sobre la gobernanza, competencias y decisiones deportivas. Confirmó que JP Morgan actúa como asesor financiero y que el grupo de inversores estaría liderado por Thrive Capital, cuyo CEO es Josh Kushner.
Infantino explicó que la iniciativa apunta a “democratizar el fútbol en todo el mundo” y reinvertir el éxito comercial en proyectos de desarrollo global. Además, FIFA prometió aumentar los pagos a sus 211 asociaciones miembro y lanzar un nuevo programa de financiación para proyectos clave.
