Se busca reemplazar el convenio vigente desde 1997, con coordinación diplomática en marcha entre Buenos Aires y Washington.
El Ejecutivo nacional apunta a firmar antes de que finalice el año un nuevo acuerdo de cooperación nuclear con Estados Unidos que reemplace al vigente desde 1997. Desde la Casa Rosada confirmaron que la redacción final del texto ya fue acordada por los equipos técnicos y que la Cancillería está coordinando con su par estadounidense los pasos para concretar la firma en los próximos meses.
Este convenio, conocido como Acuerdo 123 —por la sección de la legislación nuclear estadounidense que regula estos acuerdos—, establece el marco legal para la cooperación civil nuclear significativa. El acuerdo actual entró en vigor el 16 de octubre de 1997, tiene una vigencia de 30 años y expirará el 16 de octubre de 2027.
Las negociaciones avanzaron durante la reunión del Comité Permanente Conjunto de Cooperación en Energía Nuclear entre Argentina y Estados Unidos (JSCNEC), realizada en Washington entre el 25 y 27 de febrero. La delegación argentina fue encabezada por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, mientras que la estadounidense estuvo a cargo de Gonzalo Suárez, funcionario del Departamento de Estado.
Participaron además representantes de Cancillería, la CNEA, la Autoridad Regulatoria Nuclear, Nucleoeléctrica, la Embajada argentina, el Departamento de Estado, el Departamento de Energía, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, la Comisión Reguladora Nuclear estadounidense y el Departamento de Comercio. Tras el encuentro, una declaración conjunta ratificó el compromiso de finalizar en breve la redacción definitiva del nuevo acuerdo.
Desde el Gobierno precisan que la redacción quedó concluida en esa reunión y que ahora se están llevando adelante las coordinaciones diplomáticas para la firma. Cabe destacar que este convenio no implica por sí mismo la contratación de empresas ni la compra de reactores, sino que establece el marco legal para futuras transferencias de tecnología, equipamiento y materiales nucleares.
Este aspecto es clave, ya que la legislación estadounidense exige un Acuerdo 123 para exportar reactores, componentes críticos y materiales nucleares, además de facilitar intercambios técnicos, investigación y cooperación en salvaguardias. La negociación está a cargo del Departamento de Estado con apoyo del Departamento de Energía y la Comisión Reguladora Nuclear.
El Gobierno toma como referencia el reciente movimiento de Paraguay, que el 4 de agosto firmó un Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación Nuclear Civil Estratégica con EE.UU. Desde Balcarce 50 remarcan que ese instrumento no equivale a un Acuerdo 123, ya que no autoriza exportaciones de materiales o equipamiento nuclear, para lo cual se requiere el marco legal estadounidense.
La situación argentina es distinta porque ya cuenta con ese marco desde casi tres décadas. El acuerdo fue firmado en Buenos Aires el 29 de febrero de 1996 y aprobado por el Congreso argentino mediante la Ley 24.862 en agosto de 1997. Por ello, la firma prevista para este año no implica la inmediata puesta en vigencia del nuevo convenio.
En Estados Unidos, los Acuerdos 123 deben pasar además un proceso de revisión en el Congreso que dura 90 días de sesiones continuas. Si el acuerdo cumple con los requisitos de no proliferación, puede entrar en vigor tras ese período salvo que el Congreso apruebe una resolución conjunta para rechazarlo.
Más allá del marco jurídico, en febrero ambas delegaciones manifestaron interés en reactores modulares pequeños (SMR) y otras tecnologías nucleares avanzadas, además de cooperación en regulación, licenciamiento, protección física, seguridad nuclear y ciberseguridad. La declaración oficial incluye explícitamente el intercambio de información técnica en estos ámbitos.
Este trabajo continuó en junio, cuando la CNEA y la Oficina de Seguridad Nuclear Internacional estadounidense organizaron en Buenos Aires un taller sobre protección física, amenazas internas, gestión de riesgos y ciberseguridad de instalaciones nucleares. Este encuentro fue presentado como parte de los acuerdos bilaterales existentes y un proceso de capacitación permanente.
La agenda se alinea con el interés oficial de atraer capital estadounidense al sector nuclear argentino. En julio, el Gobierno presentó la propuesta de Meitner Energy para desarrollar un reactor modular de aproximadamente 300 MW en el complejo Atucha, con una inversión estimada de US$1200 millones. Esta iniciativa aún está en proceso de aprobaciones y licenciamientos y es independiente del Acuerdo 123, aunque refleja el tipo de participación empresarial que la Casa Rosada busca fomentar.
