Corrientes: Un ex juez federal, a juicio con dos secretarios por proteger a narcos

El debate contra Carlos Soto Dávila (74) comenzará este martes en Corrientes. Habrá unos 75 testigos y durará al menos hasta agosto.

El 4 de diciembre de 2018, el juez federal de Capital Sergio Torres ordenó detener a su par de Corrientes Carlos Soto Dávila (74). Lo acusó formalmente de ser jefe de una banda integrada por sus dos secretarios, abogados de su confianza e incluso algunos intendentes dedicada a cobrarle coimas a los narcos de la zona para mejorar su situación.

Fue una bomba, un escándalo.

Además de ser juez federal durante 22 años, Soto Dávila tenía competencia electoral (en castellano: él y sólo él decidía sobre importantes cuestiones políticas judicializadas en la provincia). Su poder parecía no tener grietas. Sin embargo, cayó.

Soto Dávila fue indagado, procesado y renunció a su cargo para evitar el jury. Quedó sin fueros, pero aun así logró eludir la cárcel. Primero fue internado en una clínica que quedaba frente a su casa, luego le otorgaron la prisión domiciliaria y finalmente, en abril de 2019, lo excarcelaron.

Libre, pero con una buena cantidad de pruebas en su contra, llegará este martes a las 15 al inicio de las audiencias del juicio oral, un debate que promete estar picante, como ya se vio en las audiencias preliminares en las cuales fiscalía y defensas se tiraron con todo: desde acusaciones cruzadas hasta chicanas de todo tipo.

Soto Dávila, a juicio. Foto Diario Época.La tensión que se vivirá en Corrientes durante el juicio (por el que pasarán unos 75 testigos y que durará al menos hasta agosto) será mucha, y no es para menos.

Tal vez de tanto decirlo se haya naturalizado la información, pero Soto Dávila está acusado de una buena cantidad de maniobras para beneficiar a traficantes (principalmente de marihuana) a través de coimas y dádivas en las que mediaban abogados, y sus secretarios eran sus brazos ejecutores.

La acusación es gravísima.

El esquema de corrupción en juego es idéntico al que, en marzo de 2019, le costó una condena de 13 años de prisión al juez federal de Orán (Salta) Raúl Reynoso. Instalado en la opinión publica durante décadas como un paladín antinarco, Reynoso terminó siendo investigado por la Justicia federa salteña con el apoyo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar).

El ex juez federal salteño Raúl Reynoso.El ex juez federal salteño Raúl Reynoso.

En este juicio contra Soto Dávila, la Procunar tambien estará presente su titular, Diego Iglesias, quien acompañará al fiscal federal correntino Carlos Schaefer.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes estará conformado por jueces Juan Manuel Iglesias (Chaco), Rubén David Oscar Quiñones (Formosa) y Manuel Alberto Jesús Moreira (Misiones).

No habrá ningún juez correntino porque los integrantes originales del tribunal se excusaron de intervenir por su relación previa con Soto Dávila y sus secretarios, Federico Alberto Grau y Pablo Carlos Molina.

El ex juez federal Carlos Soto Dávila (derecha) y su secretario Pablo Molina (centro).La acusación formal contra ellos: “Haber conformado una organización criminal, destinada a cometer diferentes delitos contra la administración de justicia para garantizarle la impunidad a personas vinculadas con maniobras de tráfico ilícito de estupefacientes“.

Los funcionarios judiciales están en la cima de una pirámide cuya base ya llegó a juicio en tres diferentes etapas en las que se condenó a unas 130 personas, entre narcos, políticos y miembros de las fuerzas de seguridad.

Como parte de la acusación se descubrió que se concretaron diversas negociaciones y presentaciones por escrito para que, a cambio de la entrega de dinero o del ofrecimiento de beneficios (dádivas), se dictaran resoluciones, se omitieran o bien de demoraran las que debían dictarse, con la finalidad de beneficiar a personas investigadas por narcotráfico“, resumieron los fiscales.

Esa operatoria, añadieron, se realizaba “mediante órdenes de libertad, resoluciones de falta de mérito o de exenciones de prisión, o bien indicando participaciones menores a quienes en realidad eran quienes dirigían las actividades de narcotráfico para posibilitar esas libertades en los mismos expedientes que antes se había afirmado lo contrario, entre otros mecanismos“.

Las pruebas son tantas que la fiscalía logró firmar cuatro juicios abreviados antes de la primera audiencia de este martes, entre ellos uno con el narco Federico “Morenita” Marín, popularmente conocido como “el narco que cayó por amor“.

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