Mozart no va a aumentar la inteligencia de tu hije pero la música puede ser un gran incentivo

Durante años se habló del efecto Mozart, un producto publicitario que padres y madres primerizos compraban con la esperanza de estimular la inteligencia de sus bebés. 

Baby Einstein fue una de las primeras empresas que vio el negocio y ofreció vídeos televisivos con la música del compositor austríaco con imágenes de marionetas, formas y colores.

La razón por la que se utilizaba – y todavía se lo hace- la música de Mozart es porque, en su gran mayoría, contiene notas agudas, de hecho, es el compositor que más notas agudas utiliza en sus obras.

La predominancia de estas frecuencias frecuencias bajas en la gran mayoría de las partituras del músico, estimularán el cerebro de tal forma que aumentan la relajación y también la recepción de la información de la actividad que se estuviese realizando. 

El producto anteriormente nombrado, que fue comprado por Disney, falló por denuncias de publicidad engañosa. Estudios recientes afirman que no se trata de Mozart per se, sino más bien del estímulo musical como incentivo.

Elvira Perejón maestra y miembro de Baby Music, por ejemplo, asegura que hay estudios científicos que desmienten lo relativo al aumento de inteligencia con la música de Mozart.

Según afirman expertos, la música clásica tiene efectos beneficiosos en otras habilidades y capacidades como cualquier otro estilo musical“. La psicóloga española Rosa García Pérez afirma que: 

“La música refuerza el área cognitiva y el área emocional, es una tecla social y buena maestra para interactuar. Ayuda a ordenar los pensamientos y a entender las causas de las cosas. A los niños y a los adultos nos sirve también para autorregularnos”.

Para Elvira Perejón el quid de la cuestión está en ofrecerle a les niñes variedad de estilos musicales, modos y métricas para enriquecer su bagaje sonoro y su vocabulario musical.

En pocas palabras: tu hije no va a ser más inteligente por escuchar música clásica. Enseñala de géneros, a diferenciar sonidos, a agudizar el oído. Te aseguramos que va a ser mucho más fructífero que aprenderse de memoría la sinfonía 40 de Mozart. 

 

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